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miércoles, 28 de abril de 2010

LO PRIMERO ES LA NOTICIA- Rubén Mir

LO PRIMERO ES LA NOTICIA

image En afán de la primicia
la TV nos atosiga.                      
No importa a quien se persiga,
lo primero es la noticia.
Estamos todos inmersos
en un sistema perverso,
que nos lleva de la mano
a luchar contra otro hermano.
El terror y la violencia
ponen en evidencia
el fracaso y la ignominia
que imperan en la justicia.
La TV nos atosiga.
En afán de la noticia
No importa si es verdadera
o está llena de malicia.
Al rico porque es famoso,
al famoso porque es rico;
al pobre porque es visible,
al niño porque es vendible.
En un loco carrousel
ponen a un mismo nivel
al ladrón y a la justicia,
la familia y el burdel.
Pisotean la decencia,
desconocen la inocencia
por la urgencia de informar,
que los lleva a preguzgar.
En afán de la primicia
la TV nos atosiga.
No importa a quien se persiga...
lo primero es la noticia.

Un cordial abrazo patagonico.
Ruben Mir

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lunes, 22 de marzo de 2010

44 Magnum

44 MAGNUM
Por fin lo tenía conmigo...!!!
magnum44Meses de sacrificio para juntar peso a peso el montón de plata que pagué por él.

 

Y aún más terrible la espera tensa y frustrante hasta que llegaron los benditos papeles que me habilitaban formalmente a sentirme su dueño y usarlo a mi arbitrio y responsabilidad.

Al fin sentía en mi cuerpo el abrazo de la sobaquera y el peso inquietante de mi nuevo, poderoso e intimidante amigo: el 44 Mágnum. El sueño de todo “fierrero”. El revólver mas potente del universo.

Las ansias de probarlo, la sensación de poder y el saberme envidiado por más de uno, inflamaba mi ego y sentía como si hubiera crecido algunos centímetros... y hoy era el día señalado... hoy lo usaría por primera vez.

Mientras aguardaba, convenientemente resguardado, venían a mi memoria, agitando aún más la adrenalina, relatos escuchados en rueda de cazadores, allí donde al borde de una parrilla y al impulso del vino, a medida que avanza la charla crecen cada vez más las medidas y pesos de las piezas abatidas y la potencia brutal de las armas.

Allí se comentaba con admiración especial un esquivo trofeo, lo grande de su tamaño, sus defensas imponentes talladas por mil embates en la lucha diaria. La subsistencia lo había llenado de cicatrices. Los caminos recorridos le daban una respetable experiencia.

Nadie había logrado todavía vencer su astucia y su coraje. Su fama, irremediablemente, lo llevaría a la muerte, y la legendaria cacería alimentaría las trasnochadas sobremesas de los viernes o las ahumadas madrugadas de campamento. Yo soñaba con hacerlo.

La lluvia, tenue e intermitente, formaba lagunitas a mis pies que reflejaban las luces del atardecer como cristales brillantes que se desvanecían y volvían a formarse al impulso de la brisa.

Mientras aguardaba anhelante sentía a mi alrededor los tenues sonidos del entorno. El aroma de la tierra mojada entremezclado con la fragancia de las plantas que me rodeaban y repasaba una y mil veces la estrategia a emplear y la impaciencia que  me carcomía hacia que acariciara, inconscientemente, la culata de mi arma.

Cuando ya había perdido la noción del tiempo y sintiendo mi cuerpo dolorido por la tensión y la espera... Llegó.
Lo vi acercarse despacio, desconfiado, poderoso y bestial.

Su inmensa figura resaltaba con la última luz del día que lo iluminaba desde atrás.
Sus defensas descomunales y brillantes generaban reflejos restallantes.

Y su color...
Imposible describir su color, mezcla de cien matices diferentes.

Lentamente se fue acercando, como con desconfianza y guiñando los ojos amarillentos.

Me invadió su aroma penetrante de cuerpo caliente y en vibrante tensión; dispuesto a salir disparado nuevamente.

Y... por fin... estuvo a mi alcance...

Abandoné entonces mi refugio de la plaza y con un poderoso envión subí al ultimo escalón del viejo colectivo y pedí un boleto hasta el polígono del Tiro Federal.

Rubén Miguel Mir, Marzo 2010

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miércoles, 3 de marzo de 2010

Puel, Puel - Mir

puel

Ruben M. Mir
Cipolletti, Febrero 2010

PUEL - CANTO A LA VIDA
Puel... Puel... viene la lluvia,
Puel... Puel... viene del Este...
Puel... Puel... llega la vida...
otra vez nace mi flor celeste!!!

Con ella vuelve la primavera...
trae consigo esperanzas nuevas!!!
Crece la espiga, semilla el árbol...
Canta la vida... revive el campo!!!

Y en apretado abrazo de hermano,
quiero fundirme con mis paisanos...
que Puel nos traiga la lluvia mansa...
con eso basta... con eso alcanza...

Puel... Puel... viene la lluvia,
Puel... Puel... viene del Este...
Puel... Puel... llega la vida...
otra vez nace mi flor celeste!!!

Viva la vida, viva el amor...
viva la lluvia y la esperanza...
con eso basta...
con eso alcanza...

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domingo, 1 de noviembre de 2009

Imprimiendo Colores - Mir

image

Hola Enrique.
Leyendo tu obra "Trescientos Ejemplares", me vino a la memoria lo que siente quien es la otra parte importante de toda obra literaria: el impresor. Al menos así lo siento yo, que he tenido la satisfacción de imprimir una docena de ediciones que tocaban temas tan dispares como la física o las tradiciones de la Patagonia. En un mano a mano con los autores uno va sintiéndose "un tío" de la obra y en el pie de imprenta quedará grabado por siempre quien diseñó e imprimió lo que otro pensó. Mas allá de los valores literarios que pueda tener lo escrito.
Para quien ama su profesión y siente verdadero orgullo por lo que hace, es un placer inconmensurable ver su trabajo en el escaparate de una librería; tal vez tanto como quien lo escribió.
Tu cuento me recordó una situación similar y aquí va la escena desde el Angulo del imprentero:


IMPRIMIENDO COLORES
Trescientas tapas tan solo,
quien lo diría...
me han llevado de trabajo
ya todo un día...
Ya todo un día, si...
Quien lo diría...
Y  sólo son dos colores,
en bicromía...
En bicromía si...
Quien lo diría...
destino del impresor
y su porfía...
Y su porfía, si...
quien lo diría...
imprimiendo colores,
se va la vida...
Rubén Miguel Mir
Cipolletti - Noviembre 2009
Un abrazo.
Rubén

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viernes, 23 de octubre de 2009

Hotel El Maitén - Mir

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Reflexión y poesía

Rubén Miguel Mir -

Hola amigos.
Tuve la suerte de viajar este fin de semana pasado al viejo y querido paralelo 42. Volver a sentir el aire del lugar y el siempre maravilloso entorno me lleno de recuerdos y emociones. Si bien muchas cosas han cambiado, algunas para bien y otras no tanto, lo importante se mantiene. El progreso va copando todo y llenando de gente lugares que debieran ser sagrados.

Pero bueno, ya no hay marcha atrás; hoy los cables recortan el paisaje y los  emprendimientos abren barrancos nuevos a costa de de lomas y bosques que desaparecen. Estuve en El Maitén; pago querido si los hay. Allí pase los años de mi niñez hasta que la necesidad de acceder a mayores estudios me saco del lugar, como a la mayoría de los jóvenes de entonces. Mis padres: Ramón Escandar Mir y Sofía Breide, crearon un proyecto pionero y por demás dificultoso instalar un hotel. Imaginemos la situación allá por 1952. Avatares de la vida hicieron que debieran abandonar aquello y emigrar. El local del hotel pasó por diversas situaciones y funcionando en el una sucursal del Banco Provincia del Chubut se incendió totalmente. Hoy una pila de años mas tarde regreso a mi pueblo y me recibe una mezquina ruina donde hubo tanta grandeza. En fin, un millar de sensaciones encontradas, y la certeza de ser casi un extraño en un lugar tan querido. De todas maneras me debía la satisfacción de recorrer esos lugares. Las montañas y los ríos siguen estando allí. Por ahora.
De todos modos mi espíritu se revela contra el olvido y pergeñé este pequeño recuerdo en su memoria.


HOTEL EL MAITÉN
Que pena me ha dado verte
mi viejo Hotel El Maitén.
Si parece que fue ayer
que lucías refulgente.
Vos le dabas a la gente
de este pequeño poblado
el prestigio bien ganado
de ser un lugar decente.
Refugio del peregrino,
posta habitual del viajante,
en esos inviernos de antes
nevadores y sufridos.
En tu seno cobijaste
maestras y ferroviarios,
gendarmes y paseanderos
y de mis sueños de niño
fuiste el lugar primero.
Eras pionero, quien duda,
fuiste hotel y restaurante, cine y confitería,
salón de baile, teatro...
y recuerdo que en tu patio
hasta parque hubo algún día.
Festivales de boxeo,
gobernadores en gira
y aunque parezca mentira
un circo que tenía leones.
Hoy he vuelto por mi pueblo.
Del hotel, solo las ruinas.
Sepa Dios quien lo ha quemado...
alguien me dijo: ¡Accidente...!
y algún otro: ¡Negociado!...
El hollín en tus paredes,
un muladar en el patio...
el olvido de la gente
a sido su mejor pago.
El esfuerzo de mis padres
parece haber sido en vano.
Hoy con los ojos llorosos
y el corazón apretado
te dejo mi viejo hotel
este pequeño relato.
No tiene otra pretensión
que rescatar del olvido
al viejo Hotel El Maitén.


Cipolletti, Octubre de 2009
Un cordial abrazo
Rubén Miguel Mir

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sábado, 26 de septiembre de 2009

Miguel Breide – Rubén Mir

image Carta y Poesía

Rubén Mir -

Hola amigo. Es con gran placer inicio este contacto. Por supuesto que acepto tu invitación a publicar ese pequeño desparpajo poético.

No tengo de momento foto disponible de mi abuelo. Me comprometo a conseguir algunas y enviarte. Realmente impresiona pensar en estos tiempos el sacrificio y peripecias que sobrellevaban estos hombres y aun mas sus mujeres.

Don Miguel Breide. Esforzado y emprendedor personaje de esos tiempos primeros. Asentado en el lugar con el típico boliche, abastecedor de toda suerte de mercaderías, los  "vicios" para el hombre de campo.

Sus carros llevaban y traían todo lo necesario para la subsistencia en el lugar. En su molino harinero se hizo la harina para la región, hasta que nuestras leyes monopólicas se lo impidieron.

Comprometido con el progreso y la educación del disperso vecindario, dio lugar a la creación del primer edificio para el Correo donando la tierra para su asentamiento y colaboró con la puesta en funcionamiento de la Escuela 30 aun antes de que fuera siquiera escuela.

Su hogar, cual refugio en el desierto, dio alberge a cuanto viajero lo solicitase. A su mesa se sentaron obispos, gobernadores, maestros y conspicuos personajes de la región. Lamentablemente sus restos no descansan en el lugar que el eligió para forjar su destino. Pero esa es otra historia. Junto a sus hijos se crió también Abelardo, quien fue para mi un tío mas y con quien compartí trabajos y veladas inolvidables.

De los hijos de Don Miguel viven aun tres, uno de ellos mi madre quien, gracias a  Dios, cumplió 89 años el 16 de cte.

Mi padre fue de los primeros gendarmes en llegar a esa zona, allá por 1942. En fin, hay para largo. En otro momento contare algo mas.

Gracias a tu gestión me contacte con Cristian Valls con quien intercambiamos hermosas notas y me obsequió sus trabajos relacionados con mi familia.

Hoy quiero poner a tu consideración unos versos que me inspiró la profunda amistad que mantuve con Abelardo:

PARA UN AMIGO

Don Abelardo Epuyén...

me parece que lo viera,

llegar en su doradillo

al boliche de Beliera.

Bajo del sauce llorón

está el palenque que espera.

Ya dio vuelta el cojinillo,

es por si acaso lloviera.

Medio rubio, ojos celestes,

casi gringo este paisano.

La guitarra es un deleite

si la acarician sus manos.

Loncomeos, cuecas, gatos,

van mostrando entre sus notas,

los quehaceres de su gente

y el paisaje comarcano.

La vida no le fue fácil,

como tampoco la muerte.

Por las leyes de los hombres

está sellada su suerte.

Ya no está el perrito blanco,

ni su pingo doradillo,

pero vive su recuerdo

en el alma de sus amigos.

Afectuosamente

Rubén M. Mir

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